En una visita conjunta
de los obispos de El Salvador con el Papa León XIV el 11 de septiembre de 2026,
conocida como una visita “ad limina apostolorum” (porque los clérigos
visitan las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo) los doce jerarcas
salvadoreños le pidieron al Pontífice reconocer a San Óscar Arnulfo Romero, el
célebre mártir centroamericano, como “Doctor de la Iglesia.” Este título lo
elevaría a los rangos más exclusivos de los santos, ya que solo 38 de los
estimados más de 10,000 santos se jactan actualmente de ese honor.
La petición de
los obispos salvadoreños da seguimiento una anterior que el Arzobispo de San
Salvador, Mons. José Juis Escobar Alas, hizo ante el Papa Francisco en el 2018,
pero el pedido de la conferencia episcopal entera carga más peso en el sentido
canónico.
Lo informaron
tres de los prelados en declaraciones después del encuentro. Mons. Escobar
Alas, dijo en una homilía publicada por TV Arquidiocesana de San Salvador, que
“aprovechamos el momento para pedirle que declarara a san Óscar Romero doctor
de la iglesia, que hiciera esa proclamación del doctorado de la iglesia en san
Óscar Romero”. Mons. Escobar había circulado una petición a los párrocos de su
arquidiócesis que oraran para que Romero alcanzara ese mérito, antes de partir
hacia Roma.
También invitaron
al Papa a visitar El Salvador y la tumba del santo, dijo el arzobispo.
El Obispo de San
Miguel, Mons. Fabio Reynaldo Colindres Abarca, dio a conocer que León XIV ya conoce El Salvador y ha visitado
los sitios asociados con Romero y su martirio. Según Mons. Colindres, el
Pontífice compartió que “como misionero” ya había conocido la tumba de San
Óscar Romero y el Hospitalito de la Divina Providencia, el lugar de residencia
y martirio del santo salvadoreño, donde se encuentra la capilla en la que derramó
su sangre el 24 de marzo de 1980.
Mons. Escobar
agregó que el Papa “nos expresó que él tiene mucha devoción a mons. Óscar
Romero, que siempre tuvo con él una estampa de mons. Romero con una reliquia de
tercer grado y se encomendó a él todos los días”. Los obispos salvadoreños le
obsequiaron una reliquia de primer grado en un mostrador.
La petición de la
conferencia episcopal es necesaria pero no suficiente para iniciar el proceso:
el Pontífice debe evaluar la solicitud y remitir el dossier al Dicasterio Para
las Causas de los Santos, que hace un estudio preliminar. Ya realizado ese estudio,
la causa estaría oficialmente abierta. Desde el inicio de la causa hasta la
eventual proclamación, hay un camino definido que se debe seguir. Se tienen que
cumplir tres condiciones: (1) que el candidato ha aportado de manera importante
a la doctrina de la Iglesia; (2) que el candidato demostró una santidad
verdaderamente ejemplar, aún entre otros santos; (3) y finalmente viene la
proclamación de la Iglesia.
El Cardenal
Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar emérito de San Salvador, agregó que la devoción hacia Romero era generalizada en
el Vaticano. "Ciertamente es un santo de toda la Iglesia. Aquí se le ama
tanto en Roma", dijo el cardenal explicando que en los distintos dicasterios
de la Curia pudo comprobar el cariño hacia el arzobispo mártir. Los obispos
salvadoreños se reunieron con funcionarios del Dicasterio para Causas de los
Santos, que estaría viendo la causa doctoral de Romero.
Ambos Rosa Chávez
y Colindres notaron que León XIV instó a los salvadoreños a mantenerse cercanos
a los pobres. El Santo Padre les alentó a “ir a la gente” y a sentirse
“emocionados de la misión que se ha puesto en nuestras manos, sin nunca
desconfiar de que el Señor está con nosotros y que el Espíritu Santo ilumina y
guía esta tarea maravillosa”, dijo Colindres.
El Papa hizo lo
mismo en una carta dirigida a los obispos de todo
el continente que también
citaba a Romero, entre otros obispos ilustres del continente.

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